Cuatro lanzamientos agotados en un día y aproximadamente un quince por ciento de los compradores registrados que consiguieron una unidad. No tuvieron más suerte: estaban preparados. Esta es la preparación, reconstruida a partir de lo que funcionó.
Antes del anuncio
- Prepare sus criterios. Decida cómo utilizará la vivienda, qué destino encaja y qué requisitos de habitaciones, vistas y presupuesto son imprescindibles.
- Lea antes de reservar. Si se pide una EOI o un pago de reserva, obtenga antes por escrito el importe, su finalidad, las condiciones de devolución y el beneficiario verificado.
- Confirme el proceso de solicitud. Pregunte quién puede participar, qué documentos se necesitan y cómo funciona la selección. Registrarse mediante este centro de información no crea una adjudicación de la promotora ni un derecho de prioridad.
Antes del día de selección
- Prepare 5-8 viviendas alternativas, no una sola favorita. Su primera opción puede haberse vendido cuando llegue su turno. Ordene de antemano plantas, vistas y presupuestos.
- Respete su presupuesto máximo. Si la vivienda disponible cuesta más o ya no satisface sus necesidades, pare. Una cita de selección es una oportunidad para valorar una vivienda, no una obligación de comprar.
- Planifique según los plazos escritos. Anote cada importe y vencimiento de su propio acuerdo. Compruebe los tiempos bancarios y la vía de transferencia antes de firmar un calendario que quizá no pueda cumplir. Verifique directamente el beneficiario antes de pagar.
Ese día
- Contraste con sus criterios el número exacto de unidad, plano, orientación, precio total y especificaciones incluidas.
- Resuelva las dudas antes de firmar. Guarde juntos la oferta, el contrato, las especificaciones y el calendario de pagos.
- Si no hay una vivienda adecuada, pida confirmación escrita de las opciones de devolución o registro futuro. No suponga que una EOI se traslada automáticamente al siguiente lanzamiento o mejora la prioridad.
Lo que no debe hacer
No participe con dinero que solo espera tener. El plan alcanza el cuarenta por ciento durante la construcción; las advertencias de los escépticos se refieren a quienes entraron con esperanzas y pensaban revender a mitad de camino. El sistema es exigente en ambos sentidos: premia la preparación y penaliza la improvisación.